Formar parte de la comunidad de Teton Valley y colaborar como voluntaria con HRC durante más de 13 años ha sido una de las mayores alegrías de su vida. Al ayudar a otros a cubrir sus necesidades básicas, ofrecer apoyo y crear vínculos significativos, Juanita ha encontrado un profundo sentido a su propósito. Está especialmente agradecida por las personas extraordinarias que ha conocido en el camino: cada historia, cada desafío y cada triunfo han fortalecido su fe en el poder de la bondad y la inclusión.
Ante todo, Juanita atesora el tiempo que pasa con su familia: su novio de la secundaria y mejor amigo, sus hijos y nietos, quienes le recuerdan cada día por qué el amor y la comunidad son tan importantes. Ya sea cocinando, bailando o conociendo gente nueva, encuentra alegría en los pequeños placeres de la vida, pero son las personas las que realmente hacen que el camino sea especial.
Está llena de gratitud hacia todos los que han formado parte de este camino y espera seguir sirviendo, creciendo y celebrando la vida juntos.